noviembreblanco:


     A veces les parecería que podría transcurrir armoniosamente una vida entera entre aquellos muros cubiertos de libros, entre aquellos objetos tan perfectamente domesticados que habrían acabado por creerlos hechos desde siempre para que los usaran ellos únicamente, entre aquellas cosas bellas y sencillas, suaves, luminosas. Pero no se sentirían encadenados a ellas: ciertos días saldrían en busca de la aventura. Ningún plan sería imposible para ellos. No conocerían el rencor, ni la amargura, ni la envidia. Pues sus medios y sus deseos estarían acordes en todos los puntos, siempre. Llamarían a este equilibrio felicidad, y, gracias a su libertad, a su prudencia, a su cultura, sabrían conservarla, descubrirla en casa instante de su vida común.       Les habría gustado ser ricos. Creían que habrían sabido serlo. Habrían sabido vestirse, mirar, sonreír como la gente rica. Habrían tenido el tacto y la discreción necesarios. Habrían olvidado su riqueza, habrían sabido no ostentarla. No se habrían vanagloriado de ella. La habrían respirado. Sus placeres habrían sido intensos. Les habría gustado caminar, corretear, elegir, apreciar. Les habría gustado vivir. Su vida habría sido un arte de vivir.

Las cosas, Georges Perec

noviembreblanco:

     A veces les parecería que podría transcurrir armoniosamente una vida entera entre aquellos muros cubiertos de libros, entre aquellos objetos tan perfectamente domesticados que habrían acabado por creerlos hechos desde siempre para que los usaran ellos únicamente, entre aquellas cosas bellas y sencillas, suaves, luminosas. Pero no se sentirían encadenados a ellas: ciertos días saldrían en busca de la aventura. Ningún plan sería imposible para ellos. No conocerían el rencor, ni la amargura, ni la envidia. Pues sus medios y sus deseos estarían acordes en todos los puntos, siempre. Llamarían a este equilibrio felicidad, y, gracias a su libertad, a su prudencia, a su cultura, sabrían conservarla, descubrirla en casa instante de su vida común.

       Les habría gustado ser ricos. Creían que habrían sabido serlo. Habrían sabido vestirse, mirar, sonreír como la gente rica. Habrían tenido el tacto y la discreción necesarios. Habrían olvidado su riqueza, habrían sabido no ostentarla. No se habrían vanagloriado de ella. La habrían respirado. Sus placeres habrían sido intensos. Les habría gustado caminar, corretear, elegir, apreciar. Les habría gustado vivir. Su vida habría sido un arte de vivir.

Las cosas, Georges Perec